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Escucha intersubjetiva en Parque Patricios

En busca de una metodología de trabajo

Un día de julio de 2025 decidimos ir al Parque de los Patricios para charlar con la gente. Nuestro objetivo era obtener testimonios acerca de la percepción, la memoria y el significado que las personas les atribuyen a los sonidos en general y del barrio en particular. Partimos de preguntas sencillas o rompehielo para entablar un diálogo cercano, como ¿Cuál fue el primer sonido que escuchó hoy?, ¿Qué sonidos escuchas en tu barrio? ¿Recuerda algún sonido de la infancia?. Con estas preguntas de base más otras específicas según la deriva de cada charla, establecimos diálogos más o menos extensos que fueron grabados en audio con el consentimiento de los entrevistados.
Se dieron encuentros en donde la percepción del sonido y la reflexión disparó recuerdos, sensaciones de paz / bienestar / soledad / compañía / molestia / alerta, además de haberse revelado tensiones familiares, laborales y situaciones muy particulares de la vida de cada ser. Semanas más tarde realizamos dos sesiones más de entrevistas en otros dos puntos de Parque Patricios y obtuvimos resultados similares: recuerdos, sensaciones y situaciones particulares. Luego pasamos a texto las charlas para analizar las preguntas y respuestas y así obtener algunas conclusiones preliminares que no serían más que nuevas preguntas para futuras sesiones en nuevos puntos del barrio.
Este proceso nos confrontó con una evidencia metodológica: los datos recogidos desbordaban cualquier intento de encasillamiento cuantitativo o de categorización rígida. La riqueza de lo escuchado exigía un marco que pudiera dar cuenta de la experiencia vivida en su complejidad, sin reducirla. En esta búsqueda, el enfoque intersubjetivo se presentó como el más coherente con nuestra práctica emergente.

La escucha intersubjetiva: breve definición y fundamentos

La escucha intersubjetiva, método que tomamos de la antropología del sonido (ver F. Murat y V. Polti), es la práctica y la experiencia de una escucha situada y compartida entre sujetos que co-habitan un espacio o entorno sonoro. Se trata de reconocer tanto su dimensión subjetiva (cómo cada quien oye, siente y valora los sonidos) como su dimensión social y comunitaria (cómo esos mismos sonidos circulan, significan y se negocian entre las personas). Es decir, cuando la escucha deja de ser un acto puramente individual o físico para convertirse en un intercambio, en un vector de construcción de identidades, memorias y relaciones; un proceso donde los sujetos pueden reconocer que "oyen juntos, pero no exactamente lo mismo", y aun así pueden entenderse, conversar, negociarse y construir sentidos comunes o disensos.
La premisa fundamental es que entendemos al sonido como un hecho social y no meramente físico. Por eso, cómo los sujetos escuchan, interpretan y viven los sonidos de su entorno resulta fundamental para una comprensión integral del fenómeno y de las causas que lo producen.

Antecedentes teóricos: del sonido como objeto al sonido como relación

El desarrollo de la antropología del sonido ofrece un horizonte relevante para nuestro trabajo. Como señala el antropólogo argentino Facundo Murat, Steven Feld transitó desde una comprensión del sonido como "vehículo de significados" –donde los cantos y tambores de los Kaluli funcionaban como metáfora de su estructura social– hacia la formulación de la acustemología. Este concepto propone investigar "la primacía del sonido como una modalidad de conocimiento y de existencia en el mundo" (Feld 2013).
Para Feld, el sonido "al emanar de y penetrar en los cuerpos, constituye un mecanismo a través del que se 'sintonizan los cuerpos con los lugares'" (Murat, "La ciudad del ruido"). Esta perspectiva ilumina nuestros hallazgos iniciales: cuando un entrevistado vinculó los bombos de la hinchada de Huracán con sus propios recuerdos de juventud en Lanús, o cuando una vecina describió sentirse acompañada al escuchar niños jugar en la calle o cuando el vecino pone música fuerte, estábamos presenciando de alguna manera esa sintonización cuerpo-lugar-memoria de la que habla la acustemología.
Este enfoque implica, como destaca Murat, que "el mundo no está compuesto de sustancias primarias, sino de relaciones ontológicas". Aquí es donde la propuesta de Feld converge con el giro intersubjetivo del antropólogo Michael Jackson, quien afirma que siempre "la inter-existencia precede la esencia individual" (Jackson 1998). La consecuencia metodológica es clara: no podemos estudiar la escucha como una capacidad individual aislada, sino como un fenómeno que se constituye en la relación.

La intersubjetividad como práctica metodológica concreta

Adoptar un enfoque intersubjetivo significa reconocer tres principios operativos. En primera instancia, el conocimiento se co-produce en el encuentro. Nuestras conversaciones no son un medio para extraer información preexistente, sino un espacio dialógico donde el significado sobre la experiencia sonora se genera en y a través de la interacción. En segunda instancia, la subjetividad del investigador es parte constitutiva del dato. Nuestra presencia, nuestras preguntas, nuestro propio posicionamiento (como investigadores, como vecinos o no-vecinos) modifican el campo de lo decible y lo escuchado. En lugar de considerar esto un sesgo a eliminar, lo integramos al análisis mediante herramientas como el diario de campo, donde registramos nuestras impresiones y reflexiones post-encuentro. Por último, trabajamos con narrativas y experiencias encarnadas. Buscamos las historias detrás de las percepciones. Conceptos abstractos como "ruido" o "sonido agradable" se vuelven operativos cuando se anclan en relatos concretos: el sonido de los amigos en una reunión, el sonido de la soledad mitigada por el bullicio ajeno, el sonido de la identidad reflejada en los cánticos de otros. La intersubjetividad nos entrena a seguir estos hilos narrativos.

Hacia un conocimiento situado

Una implicación fundamental de este enfoque es que no busca producir una verdad universal sobre el paisaje sonoro de Parque Patricios. Por el contrario, reconoce la naturaleza esencialmente situada y parcial de todo conocimiento que surge de los encuentros. De ahí que nuestra propuesta de investigación sea situada: es decir, que nuestros hallazgos no pretenden ser leyes universales. Se presentan como verdades parciales, válidas para este contexto específico y para este momento, aunque después puedan dialogar con otras realidades.
Cada conversación depende de múltiples variables: el lugar exacto donde ocurre (una esquina transitada vs. un rincón de plaza), el momento del día, el estado anímico del interlocutor, el clima, e incluso nuestro propio desempeño como entrevistadores en ese instante particular. Esta variabilidad no es un defecto del método, sino su característica definitoria.
El conocimiento que generamos es, por lo tanto, local, contextual y acumulativo. No aspira a generalizaciones abstractas, sino a capturar la diversidad de experiencias que coexisten en un mismo territorio. Cada testimonio es una ventana a una forma posible de habitar sonoramente el barrio, y nuestro archivo crece a partir de estas perspectivas situadas.

Importancia de este enfoque para nuestro trabajo

Este enfoque es necesario por varias razones. En primer lugar, corresponde con el objeto de estudio, ya que indagamos sobre percepciones, memorias y significados, todos fenómenos subjetivos y relacionales por definición. Un método que priorice la relación investigador-investigado es el más adecuado para acceder a ellos. Por otro lado, se da cuenta de la pluralidad de experiencias, porque permite mapear cómo un mismo entorno sonoro es vivido de maneras radicalmente diferentes según las historias personales, los momentos vitales y las posiciones sociales de quienes lo habitan. Además, ofrece un marco ético claro, al poner el acento en el encuentro y la co-producción, nos obliga a practicar una escucha respetuosa y cuidadosa. Reconocemos que accedemos a la intimidad perceptual de las personas y asumimos la responsabilidad que eso conlleva. Por último, es un método que acepta la parcialidad como condición. Documentamos encuentros específicos en momentos específicos, y presentamos nuestros hallazgos como lo que son: interpretaciones situadas, abiertas a ser complementadas por futuras conversaciones. Así, buscamos una forma de escuchar la ciudad y sus situaciones cotidianas a través de, fundamentalmente, los testimonios de sus habitantes, un ejercicio que se sustenta precisamente en comprender la dimensión social y relacional de la escucha.

Aplicación práctica: puntos de recolección y preguntas

Preguntas

Para abordar a las personas que transitan por los puntos elegidos, elaboramos un abanico
de preguntas que parten desde lo más directo y concreto hasta cuestiones que invitan a
recorrer memorias y reflexiones un poco más profundas.
En un primer nivel encontramos las preguntas que llamamos “rompe hielo”, a través de las
cuáles buscamos acercarnos a los interlocutores con una pregunta directa de aparente
sencillez, pero que al mismo tiempo obliga a revisar la propia percepción. Inspiradas en
epistemologías sonoras de Murray Schafer, en el primer eslabón encontramos preguntas del
estilo:

  • ¿Cuál fue el primer sonido que escuchó hoy?
  • ¿Cuál fue el sonido más agradable que escuchó hoy?
  • ¿Hubo algún sonido que le llamo la atención la última hora o dos? En caso afirmativo

¿Cuál fue el motivo por el que le llamó la atención?
En el segundo nivel indagamos sobre los sonidos cotidianos que acompañan a la persona en
su día a día. Es un modo de entrar un poco en su actitud de escucha. También es el
momento de conocer el lugar de procedencia geográfica de la persona y otros datos que
revelan los motivos de su transitar por la zona. Algunas preguntas que reflejan estas
intenciones:

  • ¿Qué sonidos te acompañan en lo cotidiano?
  • ¿Qué sonidos recibís? ¿Qué sonidos producís?
  • ¿Vivis en el barrio? ¿Trabajas acá?

El tercer nivel corresponde a preguntas especialmente dirigidas a habitantes y/o
trabajadores del barrio de Parque Patricios, es decir, aquellas personas que pasan gran
parte de su tiempo en el mismo espacio y creemos que, a priori, pueden describir con más
detalle su espacio sonoro cotidiano y de esa manera, ampliar la subjetividad. Sin embargo,
ninguna persona está exenta de responderlas.
Aquí es el momento de pedirle al entrevistado que acuda a su memoria sonora, que hace
referencia a una forma de memoria social y corporal que se construye a través del sonido, la
escucha y el silencio. No se trata solo de recordar hechos, sino de revivir experiencias
Para abordar a las personas que transitan por los puntos elegidos, elaboramos un abanico
de preguntas que parten desde lo más directo y concreto hasta cuestiones que invitan a
recorrer memorias y reflexiones un poco más profundas.
En un primer nivel encontramos las preguntas que llamamos “rompe hielo”, a través de las
cuáles buscamos acercarnos a los interlocutores con una pregunta directa de aparente
sencillez, pero que al mismo tiempo obliga a revisar la propia percepción. Inspiradas en
epistemologías sonoras de Murray Schafer, en el primer eslabón encontramos preguntas del
estilo:

  • ¿Cuál fue el primer sonido que escuchó hoy?
  • ¿Cuál fue el sonido más agradable que escuchó hoy?
  • ¿Hubo algún sonido que le llamo la atención la última hora o dos? En caso afirmativo

¿Cuál fue el motivo por el que le llamó la atención?
En el segundo nivel indagamos sobre los sonidos cotidianos que acompañan a la persona en
su día a día. Es un modo de entrar un poco en su actitud de escucha. También es el
momento de conocer el lugar de procedencia geográfica de la persona y otros datos que
revelan los motivos de su transitar por la zona. Algunas preguntas que reflejan estas
intenciones:

  • ¿Qué sonidos te acompañan en lo cotidiano?
  • ¿Qué sonidos recibís? ¿Qué sonidos producís?
  • ¿Vivis en el barrio? ¿Trabajas acá?

El tercer nivel corresponde a preguntas especialmente dirigidas a habitantes y/o
trabajadores del barrio de Parque Patricios, es decir, aquellas personas que pasan gran
parte de su tiempo en el mismo espacio y creemos que, a priori, pueden describir con más
detalle su espacio sonoro cotidiano y de esa manera, ampliar la subjetividad. Sin embargo,
ninguna persona está exenta de responderlas.
Aquí es el momento de pedirle al entrevistado que acuda a su memoria sonora, que hace
referencia a una forma de memoria social y corporal que se construye a través del sonido, la
escucha y el silencio. No se trata solo de recordar hechos, sino de revivir experiencias
pasadas mediante las huellas acústicas que permanecen en el cuerpo y en la sensibilidad. La
memoria sonora permite comprender cómo los sujetos y las comunidades reconstruyen y
resignifican su pasado a través de lo que se oyó y de cómo se escuchó, mostrando que el
sonido también es un medio de conocimiento, identidad y memoria colectiva (ver Victoria
Polti). De esta manera buscamos conocer, por ejemplo, rutinas del barrio que se advierten a
través de la escucha de sus habitantes, situaciones que generan sonidos identitarios y
característicos que generan una huella en la comunidad, sonidos de otro tiempo, etc.

  • ¿Hay algún sonido que pueda considerar característico o identitario del entorno

donde vive?

  • ¿Recuerda sonidos de su barrio de otros tiempos, que ya no existen más o se

modificaron?

  • ¿Recuerda algún sonido de la infancia?

Encuestas remotas

Para complementar la investigación de campo dedicada a las entrevistas en el espacio público, se pone en práctica un dispositivo de recolección de datos en formato fisico y/o virtual.

  • Formato físico: un buzon con una birome atada con un hilo y papeles troquelados con distintas preguntas relacionadas con la escucha cotidiana. Cada participante responde las preguntas en el papel y lo introduce en el buzón. Los buzones estarían dispuestos en diversos espacios y centros culturales del barrio que quieran colaborar con el proyecto.
  • Formato virtual: se genera un formulario y se difunde para ser completado


En ambos formatos, se incluirá la posibilidad de introducir datos de contacto, con el objetivo de contar con interlocutores frecuentes intersados en el tema.

Registro y mediciones


Grabaciones de campo y mediciones con el objetivo de analizar el ambiente donde las personas viven, transitan y toman desiciones en un entorno con ciertas caracteristicas.

Metodo de escucha experimental


Consiste en realizar grabaciones de campo en distintos puntos del barrio de Parque Patricios en diversos días y horarios (al menos dos variantes de cada punto)

Luego, esas grabaciones son reproducidas en el mismo lugar donde fueron grabadas. La reproducción puede ser a trasvés de parlantes, a modo de instalación o bien mediante aplicaciones de geolocalización, como echoes

Del mismo modo, se propone escuchar las grabaciones superpuestas en otro espacio (como TaPeTe) para abstraerlas y analizarlas en otro contexto.